Aunque
las cantidades de poliestireno que se tiran a la basura son menores en
comparación con las de plástico, los ambientalistas afirman que este material
causa graves daños cuando ingresa en los ecosistemas marinos y contamina las
aguas.
Según
Douglas McCauley, profesor de Biología Marina de la Universidad de California,
Estados Unidos, el poliestireno genera dos clases de problemas para los
animales marinos: mecánicos y biológicos.
“El
origen del problema mecánico es muy simple”, dice McCauley. “Con mucha
frecuencia encontramos poliestireno en los intestinos y eso provoca bloqueos
que pueden ser letales”, dice.
“Si
piensas lo preocupante que puede ser un bloqueo leve por la ingestión de algo
malo, imagínate lo que puede causar la ingestión de una bola entera de
poliestireno extruido. Eso es lo que les pasa a algunos de los animales”,
añade.
Desde
un punto de vista químico, las propiedades absorbentes del poliestireno lo
hacen aún más peligroso.
“Esencialmente,
el poliestireno actúa como una pequeña esponja, recogiendo y concentrando
algunos de los contaminantes más dañinos que hay en el océano”, señala McCauley.
“Luego,
la ve una tortuga marina y se la come pensando que es una medusa.”
Y
no es solo malo para los peces y los océanos. Puede ser nocivo para el ser
humano también.
“Es
muy preocupante que algunos de estos peces que se alimentan de plásticos acaben
en nuestro plato.”

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